Pero, a veces, nos gusta tener miedo. Entonces... vete, huye. No busques rumbo, simplemente, anda. Deja que tus piernas te guien, mientras tu cabeza baile solitaria. Mientras los sentimientos turben tus acciones. Mientras tus ojos se empapen de lágrimas que no encuentran el sentido de vivir. Mientras tu parte racional te diga que eso que haces es una locura, quizás una tontería.
Será entonces cuando los interrogantes se presentarán, y te harán dudar. No sabrás quién eres, no sabrás qué quieres, no sabrás, incluso, qué Despedida de soltera.
¿Cuando parar, cuando retroceder? En este juego no hay límites...tú pones las reglas. Por un momento, tú dominas tu vida y, es por eso, que tú decides cuando parar. Sólo debes recordar que no hay ningún ganador porque, de ser así, el ganador sería La Nada.
En tu regreso a la normalidad verás que de nada a servido jugar. Sin embargo, quizás esas lágrimas que han salido tímidamente de tus ojos, quizás esos pasos sin rumbo que has tomado te han hecho sentir poderoso y único. Único dentro de la diferencia, único dentro de ese mundo tan monótono y, a la vez, tan fuente.


.jpg)